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En busca de la semana laboral de cuatro días: ¿es factible?

Semana laboral cuatro días

El reciente acuerdo para la reforma del mercado laboral en Bélgica ha supuesto la posibilidad de que las empresas en este país se acojan a la semana laboral de cuatro días. Lo que viene siendo concentrar el trabajo y flexibilizar los horarios sin tener que tocar el salario. 

Desde el país belga son tan optimistas respecto a la medida que creen que va a beneficiar a su tasa de empleo hasta subirla al 80% antes de 2030. No son los únicos, pues ejemplos como el modelo islandés o el de Nueva Zelanda, han demostrado que puede ser un estímulo tanto doméstico como económico. 

El escepticismo viene dado en la medida en que viajamos al sur del continente, donde la crisis sanitaria ha servido para hacer una especie de ensayo obligatorio sobre cómo sería aquello de tener una flexibilidad laboral, argumentada y generalizada por el teletrabajo. 

Hemos querido hablar con CIB Group, una multinacional de software alemana que ha introducido con éxito la semana de 4 días en nuestro país, a través de su filial en España, con oficinas en Valencia y Canarias. Se trata de uno de los casos excepcionales en los que fijarse de cara a la posible implantación del plan piloto que tiene en marcha el Gobierno. 

Una semana corta, más real en empresas tecnológicas 

Si atendemos al modelo aprobado en Bélgica y el que quiere aprobar el Gobierno para el piloto con las empresas (con 32 horas semanales), el proyecto piloto de CIB Group #4DayWeek, con 36 horas, es el punto intermedio. 

Y es que la digitalización ha sido clave para que esta empresa pueda potenciar el cambio en su normativa laboral. Así lo destaca Walter Pérez, CEO de la sociedad en Canarias CIB labs, S.L. quien nos explica el desarrollo de esta compañía de software experimentada en gestión documental y automatización de procesos con inteligencia artificial. 

“La digitalización ha cambiado nuestro mundo laboral, alejándonos de las tareas rutinarias, permitiéndonos realizar tareas creativas y retadoras y obteniendo más tiempo libre”, remarca Pérez, que señala la importancia de “ser más eficientes” para contrarrestar el día menos que trabajan. 

La valoración es positiva, pero en CIB labs no quieren dejar de ser prudentes con un proyecto que aún es piloto pero que ya han prolongado durante todo este año. Un modelo que “será objeto de estudio y análisis por parte de universidades y expertos psicólogos laborales e industriales”, según destaca el CEO. 

Por ello, a la hora de pronunciarse sobre si recomendar este sistema a las empresas españolas, Walter Pérez es claro y asegura que CIB Group no quiere ser referencia “porque cada empresa tiene sus particularidades”. Según incide, “la digitalización juega un papel importante pero también la satisfacción de los empleados, los clientes y la sociedad.” 

La motivación como impacto directo en la productividad 

Otra empresa que ha querido sumarse a esta tendencia es Schneider Electric, una multinacional francesa con presencia en España que ha llevado a cabo su propio piloto con 30 empleados de distintas áreas, cuyo modelo concentra las 40 horas semanales en 4 días. 

Para esta compañía, no ha sido algo nuevo ya que llevan más de una década implantando políticas de flexibilidad laboral a través del ‘flexiworking’, una versión evolucionada del sistema híbrido. 

José Luis Cabezas, VP de Recursos Humanos para Iberia en Schneider Electric nos cuenta que aún están analizando los resultados del proyecto piloto, que han llevado a cabo entre septiembre y diciembre del pasado año. 

“En general las personas que han participado están muy motivadas con este tipo de medidas” señala, cuyo objetivo final es que los empleados “se sientan más motivados, algo que tiene un impacto directo en la productividad y bienestar general”. 

Para Cabezas, la semana laboral de cuatro días “puede ser una medida más para facilitar la integración del talento diverso, fomentando la libertad, la responsabilidad personal y la consecución de objetivos”, no obstante, seguirán teniendo en cuenta “la necesidad de personalización de cualquier medida de flexibilidad”. 

¿Qué pasara en nuestro país con la semana laboral de cuatro días? 

Después del acuerdo del Gobierno con Más País, la partida inicial de 10 millones de euros para hacer efectivo el plan piloto en 200 empresas es una realidad. Se trata de jornadas laborales de 32 horas semanales en Pymes (en su mayoría) que financiaran sus costes para que sus trabajadores no dejen de percibir los salarios de forma íntegra. 

Si analizamos las preferencias a la hora de elegir entre reducir la semana laboral en proporción del sueldo o poder optar por una flexibilidad en el trabajo para poder conciliar, encontramos una gran diferencia. 

Según el informe a nivel mundial ‘Resetting Normal: redefiniendo la nueva era del trabajo’ del Grupo Adecco, que muestra cómo empresas y trabajadores han modificado sus actitudes y expectativas para adaptarse a los cambios en la manera de trabajar provocados por el impacto de la pandemia, el 76% de los españoles quiere que las empresas reduzcan la duración de la semana laboral.  

En concreto, el 74% de los trabajadores de nuestro país trabaja más de 40 horas a la semana, y más de la mitad de ellos (58%) sostiene que podría hacer el mismo trabajo en menos de ese tiempo. 

El problema, según se desprende del Estudio sobre Flexibilidad y Competitividad Empresarial de Adecco, viene cuando en la reducción va implícito el salario. Y es que la patronal española rechaza por completo (74% de las empresas) este modelo de trabajo, “inviable” hoy en día con la situación de crisis económica derivada de la pandemia y el aumento de precios que estamos viviendo en la actualidad. 

Una serie de condicionantes que fuerzan a elucubrar cómo y de qué manera podría insertarse un sistema en nuestro país que lo cambiaría todo. ¿Estamos dispuestos a ello? Toca esperar para comprobarlo.