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La indemnización por despido podría variar según las circunstancias

Indemnización despido

El Ministerio de Trabajo, de la mano de su máxima responsable y vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, quiere cambiar para siempre la concepción que se tiene sobre la indemnización por despido. 

Y es que se está trabajando, según han confirmado desde el propio Ministerio, en una modificación en este sentido cuyo principal objeto es “modernizar” las indemnizaciones y hacerlas “disuasorias”. 

Equiparación con Europa 

La regulación de la indemnización por despido planteada en la última Comisión de Trabajo del Congreso de los Diputados, con la vista puesta en la redacción del próximo Estatuto del Trabajo del siglo XXI, tiene la intención de disuadir al empresario de extinguir el contrato y, a la vez, reparar el daño al trabajador. 

Para ello, la principal cuestión planteada responde a no establecer una cuantía fija de indemnización, aunque sí un mínimo. En su lugar, se prevé aplicar otros criterios que hagan esta compensación disuasoria y reparadora ligando este proceso a las circunstancias de cada trabajador que haya sido despedido. 

En este sentido, la vicepresidenta informaba de que se está produciendo un fuerte debate en el seno de la Unión Europea sobre la conveniencia de modular la indemnización según las circunstancias personales del trabajador que se queda sin empleo. 

De hecho, el artículo 24 de la Carta Social Europea protege “el derecho de todos los trabajadores a no ser despedidos sin que existan razones válidas para ello” relacionadas con sus aptitudes o su conducta, o basadas en las necesidades de funcionamiento de la empresa. 

También se refleja el derecho de los trabajadores despedidos “sin razón válida a una indemnización adecuada o a otra reparación apropiada”. Los artículos 10 y 12 del Convenio 158 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) señalan que, en el caso de que termine la relación laboral por causa injustificada, se deberá “ordenar el pago de una indemnización adecuada” u otra reparación que se considere apropiada. 

En España, esta propuesta del Gobierno llega después de conocer los datos referentes a los despidos colectivos, que se duplicaron durante la pandemia pese a los ERTE por causas extraordinarias. Sólo en 2020 (último con datos concretos), los antiguos ERE se dispararon hasta un 112%. 

¿Cómo es la indemnización por despido en la UE? 

En España, la indemnización por despido se sitúa en 20 días por año trabajado, que asciende a 33 días en caso de despido improcedente. Son datos recopilados por la OCDE en el informe sobre indemnizaciones por despido en España

Según este documento, las cuantías aplicadas en nuestro país implican que un ciudadano que haya trabajado 20 años en una empresa acumula una indemnización de 360 días, situándose como el dato más elevado de Europa

En la comparativa con los países de nuestro entorno, Alemania es el que, por derecho a indemnización, más se equipara con el nuestro. Los empleados teutones tienen derecho a casi 11 semanas si alcanzan los cinco años de antigüedad con un índice de flexibilidad laboral ligeramente superior al español. 

En este sentido, Francia es el país con el índice más bajo de flexibilidad laboral, cuyos empleados perciben indemnizaciones de apenas 5 semanas por cada 5 años trabajados. Aunque, como mayor contraste a la situación de nuestro país, destaca el caso de los países nórdicos, que se caracterizan por mantener mercados laborales muy eficientes pese a prescindir de indemnizaciones por despido y salario mínimo fijado por ley.  

Como ejemplo más fehaciente, en Dinamarca el coste del despido es cero. No importa los años que un empleado lleve en la empresa y ni siquiera existe la obligación de notificar la extinción del contrato con preaviso. Eso sí, es posible adquirir ciertos derechos si se negocian por convenio colectivo o bajo la ley salarial danesa. 

El patrón se repite con otros países que mantienen el coste mínimo como Finlandia, que no establece la obligatoriedad de indemnizar al trabajador, pero dispone de ayudas públicas para evitar que quienes son despedidos se vean desamparados (30% del PIB en protección social).  

Suecia tampoco exige al empresario abonar pago alguno cuando se rescinde el contrato de un trabajador, aunque es habitual que las dos partes lleguen a un acuerdo de compensación. Por otro lado, Austria y Bélgica no contemplan el pago de una indemnización, pero establecen plazos exigentes de preaviso que deben estar cubiertos y remunerados.